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viernes, diciembre 30, 2011

Eres mi día a día




Tu risa resuena en la sala mientras yo tecleo en mi portátil, tal vez este sea una especie de diario o una locura sacada de mi día tan agitado pero encantador a tu lado. ¿Te acuerdas el día de la cafetería? Ese día en que me insultaste pensando que era el camarero que te había hecho esperar 45 minutos por un expreso, pues bien ese día me enamoré de tu arruga en la frente. Pues bien, eras encantadora, tu hablabas y yo sólo te veía a ti. Esa expresión tan encantadora y esos labios carnosos que dejaban bailar las palabras que no entendía en tus labios. Tus manos se movían inquietamente por el aire espeso y sin yo entender nada tan sólo dije gracias, en ese momento paraste en seco agarrando tu bolso con las dos manos y soltando una sonrisa burlona “¿Gracias?” – me preguntaste mientras yo volvía a un mundo ajetreado y en ese momento de boca arriba por tu confusión.

  • ¿Gracias por no hacerte echar? – Me pareciste horriblemente exagerada, pero descubrí otra parte encantadora en ti.

Tenías un lunar en el cuello, un lunar que resaltaba tu cuello haciéndolo un poco más sensual. Tu mirada me embriagaba como el Vodka de más alcohol, eras llena de secretos para un hombre con ganas de indagar. Ahora vivimos juntos y no me canso de decirte que te quiero, y te querré porque tú eres esa persona que alumbra mis mañanas y la que le da sentido a mi vida. Y ¿Sabes? Aún quedan muchas cosas de ti por descubrir así que dejame estar más días cómo hoy, para poderte desnudar el alma.







lunes, noviembre 28, 2011

Atrapa sueños




No entenderé jamás tu afición a los atrapa sueños. Siempre que el viento movía sus plumas decías que un sueño se cumpliría y cerrabas los ojos, me tocabas los labios, y a continuación, súbitamente me plantabas un beso.

-          Será realidad ¿Lo ves? – Susurrabas mientras me clavabas tu mandíbula en mi clavícula fría debajo de una lluvia apenas en su génesis.
-          Solo hay que esperar, espero que tengas razón – Mientras ella seguía navegando por sus pensamientos, yo olía su olor a canela y acariciaba su espalda desnuda por un vestido recién sacado del almacén.

Siempre tú estabas allí, entre mi pecho y mi cuello, inmune yo me estaba cuando me besabas por sus más de mil veces por segundo que retumbaban en mí. Tú y tu afición a mí, yo y mí afición a pedir deseos al son de ti . Yo pedía en no separarme nunca de tus besos, de tu vaivén de tus caderas, de tu sonrisa recién al despertar, de tus llantos por no conseguir hacer algo, de tus dudas al escoger en la fila de un restaurante, de tus comidas rápidas, de tus miedos… en definitiva no separarme de tu ser. Ahora estoy aquí al lado de una ventana, en lo más alto de una montaña esperando que se mueve este atrapa sueños que tengo entre mis dedos, esperando que se cumpla este deseo que me clava como una espada, que me hace daño como estar sin ti. Vuelve y tráeme un atrapa sueños, regresa y volvamos a pedir deseos juntos. Prométeme que no pedirás más becas al extranjero, prométeme que vendrás en el próximo vuelo.

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PD: FOTO MÍA

viernes, julio 29, 2011

Un conjunto, un cuerpo y dos almas (I)



Y el día se repetía como año tras año, otro 14 de febrero. Para algunas personas significaba el día de los enamorados, el día en el que se dan flores, chocolate y se ayuda así a engordar un poco más. Para Caroline era un día marcado en el calendario, eran recuerdos de un pasado triste, pero a la vez romántico y tierno. Aún se acordaba de las tardes de invierno, cuando ella salía corriendo de su casa a las siete de la mañana para irse con él al colegio. Mañanas en el recreo compartiendo galletas y risas. Aunque también era inevitable recordar los menos coloridos, como cuando se cayó de un árbol y a consecuencia de esto se fracturó un brazo y Tomás la llevó en brazos hasta su casa. Esta última parte era la que le gustaba recordar a Caroline.

El día de sus dieciséis años, fue el día en el que se sintió mujer. Siempre iba acompañada de Tomás, lo consideraba como un hermano, su mejor amigo… Ese día bajo un cielo lleno de estrellas le dijo lo que él estaba sintiendo, lo que su cuerpo sentía cada vez que la veía, lo que sentía cuando se acercaba a él moviendo sus voluptuosas caderas meneando esos vestidos de corazones. Ella atónita por lo que había escuchado salió a correr sin orientación alguna. ¿Cómo me dice esto después de tantos años juntos? – pensó un poco asustada y contenta a la vez. Pero contenta no era la palabra, estaba sorprendida, aunque algo en ella le parecía la idea más descabellada, pero otra deseaba decir que ella también sentía lo mismo. Le encantaba ver sus labios untados por el chocolate de los crepes, como movía su lengua al hablar, sus brazos suaves… Su olor, ese olor que la envolvía y la hacía sentir viva, ese color de pelo, ese tono de sus camisas de cuello. Ese hombre, su amigo, la estaba envolviendo con una masa grande, una masa que estaba ahogando a su corazón y estaba secuestrando a sus cuerdas vocales para que no dieran rienda suelta a esas palabras ahogadas en un miedo, miedo que ya había pasado a ser sorpresa, alegría y otra vez a miedo. 


...Continuará... 


Preguntas : Formspring


miércoles, julio 20, 2011

Vuela Gaviota



Venga no tengas miedo. Levanta tus manos y echa al vuelo. Gaviota te dejaré libre, pero sal volando antes que me arrepienta de lo que hago. Huye, haz tu vida, pero sé feliz te lo pido. Hoy me besas en los labios, me abrazas y me pides que te perdone. Un amor perdona una vez, dos veces y hasta más, pero Gaviota sal de una vez y me dejas en paz. Tal vez veas un arco iris pintado en el cielo, así que ve corriendo y te manchas con sus colores y empiezas de nuevo. Te llenaré de bendiciones humanas, porque no soy creyente. Te diré que te adornes tu pelo con girasoles de temporada y salgas al mercado con un zumo de manzana. No llores, el daño está hecho, no llores porque aún te quiero. Te distanciarás, me perderás, te perderé, pero dicen…que si amas deja ir y por muy tonto que seas no perdones más de tres veces en el mismo año.
No llores más vete de aquí que con un poco de suerte al girar la esquina tendrás a otro dispuesto a comer de tu fruto prohibido. No creas que no me arden las heridas de mi corazón de sólo imaginarte abierta de piernas con alguien hablándote con lenguas distintas, pero soy un hombre y te dejo libre. Piensa y reflexiona si tal vez no me querías, porque fallarle al amor, es como fallarle a ti misma. No llores, vete de aquí que tal vez algún día te des cuenta que yo te quería más que tú a mi. Mentira, que yo te quería y tú no a mí.
Últimos días:  CONCURSO



Preguntas : Formspring

jueves, julio 14, 2011

Mira el amanecer



Tus lágrimas me obligan a construir barcos de papel, para poder navegar por tus tristezas. Quisiera tener las fuerzas y la habilidad necesaria para arrastrar el sol hasta tus pestañas y así secar esa corriente salina que se arrastra por tus mejillas sonrojadas. Si supieras que el color rojo de tus mejillas es muy sexy y tus labios color a fresa están ya maduros, tal vez y sólo tal vez, me besarías. Podríamos hacer en las noches mermelada de fresa. Tus frutos han madurado, y una edad has alcanzado. Ya no es cuestión de un año entre niña o mujer, ahora sólo estás tú, tú decides qué hacer. Estoy empezando a desesperar, a sólo poseer un pañuelo y un hombre cuando decides llorar. Tus tristezas tienen una cura, el amor podría ser mi mejor remedio para tu corazoncito acurrucado en un lugar de tu pecho. Pero te niegas a vestirte de color y a ver el arco iris que lucha por dejar salir el sol en tu corazón. ¿No te das cuenta que llueve y sale el sol al mismo tiempo? El sol soy yo, que lucha por quedarse, pero tus nubes negro/grises me arrastran a las montañas más allá de tu orgullo.



Preguntas : Formspring

viernes, julio 08, 2011

Vuelve pronto



Y ahora después de tanto tiempo solo en una habitación pequeña, sí pequeña, porque cada vez que miro a mi alrededor siento como si se encogiera por momentos. Después de tanto tiempo, pienso que ese perfume olor a rosas del bosque, con mezcla a miel y a su piel nunca me abandonará. Maldigo a todos los perfumes caros por su tan fino olor, y a todas esas mujeres que se encaprichan porque duren más horas al día. Y a ti te digo, que espero que vuelvas pronto, o tu olor me embriagará, hasta producirme la muerte. Una muerte lenta, y más aún, porque me planteo comprarme ese perfume tuyo y así aumentar mi pena. Me puedes llamar idiota, pero sólo te puedo decir, que soy un loco enamorado de tus huesos, de tus besos, de tu sonrisa, de tu pelo color atardecer… De esa fina línea que se te marca en la frente, de tus ojos chocolate, de tus uñas poco largas, poco cortas. De esos cafés a las doce de la noche para después no dormir haciéndote el amor. Aún no sé porque te fuiste, aún menos cuando volverás. Pero estaré plantado aquí en casa hasta que decidas por ti sola volver. Nuestra casa seguirá oliendo a ti, y tus flores aún estarán en el jardín, las galletas estarán en el mismo lugar y tu correspondencia aún sin abrir.



Preguntas : Formspring

martes, julio 05, 2011

Un amor prohibido


Es mejor que te mantengas al margen de mi vestido largo y de mi cintura apretada y secuestrada por un corsé. Es mejor que te bañes en un río frío, helado por el fuerte invierno y así tus ganas producidas por mis pechos descubiertos en tu imaginación se vayan con la corriente.

-        ¿En qué piensas? – Ruth se sienta al borde de las escaleras con dirección a la biblioteca y deja de pensar en las posibles cosas que le iba a decir.- Dime por favor, ¿Qué piensas?- Tom seguía insistiendo sin entender el comportamiento de su dama, o por lo menos así era como él la llamaba.
-        Pensaba que eres un impertinente y que esta biblioteca algún día tendrá tantos libros, que los míos estarán en un sitio privilegiado. – Ruth cogió su vestido con sus dos manos y salió dando pasos largos hacía el jardín.
-       Tal vez no seas buena para mí.- Dijo Tom dejándose llevar por su enfado y frustración. Tal vez esos pechos, esos labios carnoso y ese tobillo que no tenía por qué haber visto un verano a los 15 años, le había bastado para enamorarse y experimentar lo que decían en los libros censurados por dar mucho placer entre líneas.

Ruth paró en seco, y sintió como sus manos sacudían levemente su vestido lleno de pequeñas flores blancas. De pronto todo se había puesto más verde, las flores florecían y las gallinas ponían huevos. Pero sin embargo ella se había detenido, como si el aire que entraba a su cuerpo no le purificara ninguna célula de su cuerpo, como si la sangre que le recorría su cuerpo no transporta oxígeno. Había escuchado algo que trataba de borrarlo de su mente, de las entradas de sus oídos, de su corazón. Tal vez había deseado que la odiara, y que la dejara en paz. Tal vez y sólo tal vez, quería que de una vez por todas se diera cuenta que en sus años, en su época y en su situación, dos hermanos no podían tener una relación.



Preguntas : Formspring



martes, junio 21, 2011

La chica de los mecheros II


Él en cambio, la miró a los ojos. Quería describir más cosas de las que sabía de ella. No quería comprar otro mechero, porque tenía ya demasiados en casa, burlándose de él por no atreverse a hablarle, por simplemente limitarse a cruzar las palabras de un comprador, “¿Cuántos mecheros has dicho por 1€?” y “Gracias”. Ella ni siquiera se dejaba tocar la mano, simplemente le dejaba caer el mechero en su mano derecha, sin ningún contacto. Pero ese día él dejó la vergüenza a un lado, y le ofreció trabajo a la joven. Ella con cara triste, le sujetó la mano, y ese primer contacto despertó en él otra clase de deseos.

Mirarla ahí a su lado, sintiendo su mirada en su rostro, sus manos heladas sobre sus manos, se sintió cómo si la conociera de toda la vida; se sintió como en una novela de ficción y que de repente ella le besara, y le dijera como en una novela romántica que lo amaba y que siempre se subía en ese vagón porque sabía que él estaba allí. Pero sin embargo, ella le dio las gracias, pero le dijo que ya abandonaba estas tierras. Su acento le sedujo y sus labios color carne lo hipnotizaba con cada movimiento. Él con una sonrisa fingida se disculpó por si la había ofendido, y ella le dio un mechero. “Nunca olvidaré su rostro cuando me vio por primera vez. En su mirada no vi rabia hacía mi por vender mecheros. En su rostro vi lo que nunca había visto en un hombre, la mirada de amor, de enamoramiento” le dijo la joven con tono de agradecimiento. Él sin embargo, sostuvo el mechero en la mano y contempló la figura de la joven como se perdía entre las personas. No podía creer que probablemente había sido la última vez que la veía, la última vez que había escuchado su dulce voz acariciar las paredes del vagón dónde cada mañana se subía. Y ahí se quedó, sentándose en un asiento que por arte de magia quedaba libre, en un vagón dónde la gente se volvió transparente ante sus ojos, y su corazón se encogía hasta dolerle. 


Preguntas : Formspring

lunes, junio 20, 2011

La chica de los mecheros I


Otra mañana más, se despertaba por culpa de su despertador. La noche se hacía corta, y la rutina se volvía insoportable. Desayunó con su gato, que lo miraba con una expresión adorable. Quien sabe que se le pasaba por la cabeza, pero siempre estaba a su lado haciéndole compañía. Se bañó, se vistió y salió al frío de la calle. Todos los días a la misma hora salía de su casa, algunas caras de personas le eran familiares y con un movimiento de cabeza las saludaba.  Línea 5, parada Diagonal. Otra vez la gente se amontonaba por los pasillos del metro, otra vez tenía que entrar con empujones al vagón aún somnoliento. Las personas se apretaban, y con cada toque no deseado pedían disculpas. Allí estaba él, hombre solitario, hombre sometido a una rutina que no lo dejaba vivir.

No había asientos libres, y parado agarrado de una barra de metal se quedó. Esperaba ansioso que la pudiera ver. Cada mañana le alegraba el día una chica joven, una chica que tenía algo en sus ojos que le encantaba, que lo hacía sentir bien. Siempre intercambiaban miradas, y muchas veces había sido capaz de sentir las ganas de hablarle, pero le daba vergüenza. En la siguiente parada, en la que siempre ella abordaba, la pudo ver. Estaba allí, parada con una mirada triste, pensando lo que iba a decir, sujetando una caja de mecheros. La atmosfera del vagón de metro cambió, la gente siguió leyendo el periódico gratuito, los libros de grandes escritores, o simplemente el suelo sucio.



Preguntas : Formspring



lunes, junio 13, 2011

Esperando...


En una cama vacía, en una casa con paredes que hablan a sus espaldas, con cepillos de dientes que la señalan, así pasa sus días de solitaria. Llora noches enteras, pero no consigue tener serenidad en su alma. Se engaña para no llorar, pero al final respira sus propias mentiras, envasadas de pastillas de felicidad que no llegan a su propósito final, robarle una sonrisa entre lágrimas al despertar. Mañanas que se envuelven con un tono gris, un sol que parece no salir, y ojos de personas desconocidas que no esconden nada conocido. Voces en sus oídos que cantan canciones tristes, pero que a ella le encantan porque parece que la entendieran. Tardes en la cocina haciendo pasteles de chocolate para dos, pero que sólo ella consigue probar una cucharada partida por la mitad. Vinos que se pasan en una estantería esperando más años, para así estar mejor al momento de ser descorchados. Deseando por fin, ser participes de noches de pasión, de gritos de amor y de sábanas envueltas de suspiros y pliegues al amanecer. 



Preguntas : Formspring

viernes, mayo 27, 2011

Amor eterno


La espuma en su piel se veía con pequeños reflejos de colores, sí, cómo si fueran burbujas con colores ocultos. Olía a canela, a frutas del bosque, y su boca…su boca sabía al vino que llevaba en su mano derecha. Movía su copa de forma circular, haciendo mover todo líquido de color vinotinto. El vino era fino, no hacía ver falta ver la etiqueta, tan solo poder sentir su olor y ver su movimiento, yo ya lo sabía. Ella me miraba con ojos sensuales, mientras su boca recibía el fino cristal. Mi cuerpo estaba caliente, no veía la hora que toda el agua de esa bañera que se hacía cada vez más pequeña para mí, comenzara a hervir. Sus piernas se movían, tratando de quedar encima de los bordes de la bañera. La música que sonaba de fondo, iba transportarme a una película, de esas que siempre deseas estar; con una chica guapa, a la que desees besar, con una chica a quién poderle hacer el amor cariñosamente con olores excitantes. Y allí estaba ella, mirándome y esperando a que yo diera ese primer paso. Estaba hablando, y yo no podía entender nada, estaba totalmente hipnotizado con su belleza. Ella lo sabía, y se veía que le hacía gracia. Soltó su copa de vino, y se sumergió en el agua. Con un suspiro solté el aire retenido, y apareció ante mí, como una diosa. ¿Cómo podía ser posible, que después de cinco años de casados aún sintiera lo mismo que cuando la conocí? Mi cuerpo seguía sintiendo esas cosas fascinantes, estaba seguro que ese, era mi amor sin fin. Nosotros nos amábamos y nos deseábamos. No teníamos secretos, rara vez nos preocupábamos en pensar que haríamos en unos años, porque pasara lo que pasara siempre estaríamos juntos.



jueves, abril 07, 2011

Desayuno



Un dulce desayuno con chocolate para untar, y una rebanada de pan. Un zumo de naranja recién exprimido, y una flor en un jarrón transparente hacían juego con los cuadros de la cocina, típica de revistas del hogar. Un “Te quiero” en una nota decorada con corazones sobre salía por un lado del jarrón, como queriendo ser leída. Chloé sintió ese cosquilleo en la barriga, y la risa tonta le tomó el control. No sabía si llamarlo y decirle que porqué diablos no estaba allí con ella, o simplemente agradecerle el detalle y hacer desaparecer con pequeños mordisquitos el pan con chocolate. Un desayuno sola, con un plato preparado por la persona que la hacía trasnochar contándole historias, y jugando debajo de las sábanas no le hacía mucha gracia. Cogió su móvil y escribió rápidamente: “Preparé café, pero le falta la sacarina de tus labios...”. Enviar, al dueño de mi corazón. 

domingo, marzo 20, 2011

Pequeñas aventuras


- Chloé amor, regresa a tu asiento. – Charlie estaba conduciendo más despacio, no quería tener un accidente y mucho menos llevando a Chloé en su coche.
- Dijiste que podía hacer lo que quisiera, estamos en ¡Vacaciones!- Chloé seguía parada recibiendo todo el viento en su cara, disfrutando como sus cabellos se movían al compás del viento, el sonido del viento, de los pájaros…
- Siéntate Chloé, por favor. – Charlie le dio la mano a Chloé, pero ésta no le hizo caso. – Amor mío, siéntate, no quiero que me pongan una multa.
- Se supone que este tipo de coches descapotables es para sentirte un poco más libre, y sentir el viento en la cara.- Refunfuñando Chloé regresó a su asiento y se puso el cinturón. Apoyó sus pies en el salpicadero del coche y sacó su mano derecha por la ventana haciendo movimiento de ondas. Le encantaba sentir deslizarse el viento por sus dedos, sentirse como un alma libre.
- Mucho mejor, así no tendremos problemas.- Charlie aumentó la velocidad, y la canción de Katy Perry  se apoderó del ambiente, Chloé empezó a cantar alto las canciones entonando lo que más podía, Charlie en cambio hacia el gesto con la boca, pero no llegaba a transmitir ningún sonido.
- ¿No escapamos amor? – Chloé le roba un beso rápido a Charlie.
-¿Escaparnos? – Charlie la miró con sus ojos de enamorado. - ¿Dónde quieres ir amor?
- Donde nos lleve esta carretera, donde nos dicte el corazón. Quiero estar toda mi vida contigo mi amor.-  Chloé le giró el mapa que tenía encima del salpicadero.- Cierra los ojos amor.
- No puedo cerrarlos Chloé, estoy conduciendo. – Charlie disminuyó la velocidad.
- Ciérralos….
- No amor. – Chloé le cogió la mano derecha, y le hizo indicar con su dedo índice, sin ver, un sitio del mapa -               ¿El sitio que he señalado es el que se supone que es al que iremos ahora amor?
- Exacto. – Chloé cogió el mapa, y miró la dirección que debían tomar. -¿Te escaparías conmigo amor?
- Sin pensarlo amor. ¿Dónde nos vamos? – Charlie miró la expresión de Chloé, esa mirada de picardía, de aventurera le hizo sonreír.
- Te comenzaré a hacer pequeñas caricias, e iré subiendo el nivel de éstas…. En el momento en que no te puedas controlar, y sientas que no puedas conducir, paras en el primer pueblo o ciudad, y ese será nuestro lugar de vacaciones. – Chloé le besó su cuello muy despacio.
- ¡Te estás aprovechando de mi princesa!
- Quiero que me lleves al cielo, y el cielo así se consigue…
Besos, caricias, y palabras al oído, Chloé le robaba sonrisas y miradas traviesas a Charlie. Siguieron su camino hasta llegar a un pueblo perdido por una montaña, lleno de magia y historia a su alrededor. Pero, fuera el lugar que fuera, ellos dos llevaban magia pegada en la suela de sus zapatos, en cada beso furtivo que se daban. 

domingo, febrero 20, 2011

¿Y por qué no lees mi boca?

- ¿Y por qué no lees mi boca? – Jacques comenzó a besar a Paulina de una forma salvaje, la desnudaba con la mirada, ya tenía esa facilidad. Paulina lo continuó besando, se dejó llevar. Sentía todo su cuerpo caliente, y su corazón que se quería salir de su pecho. Con los ojos cerrados, y con la ayuda de sus manos, Paulina comenzó a buscar algún sitio donde acostarse, donde apoyarse. Con el sillón tropezó, y cayó de espaldas. Jacques se puso encima de ella, y le besó su abdomen, su pecho… le quitó la blusa suavemente . Ella comenzó a sentir el sexo excitado de Jacques, y eso la ponía más excitada aún. Ella gemía, y se movía, aún sin ningún contacto, pero era porque sus cinco sentidos se estaban activando. “Jacques te amo, te deseo…” Se lo repetía en su mente, como si fuera una canción. Sus emociones estaban en posición de alarma. Cualquier rozamiento de sus cuerpos los excitaba a los dos, cualquier mirada, era para aumentar la pasión. Al poco tiempo, y casi sin notarlo, estaban completamente desnudos, y con sus miradas se encontraban en el mar de sus ojos. Jacques excitado, y Paulina absorbiendo bocados de pasión que abundaba en el ambiente. Increíble la magia de dos cuerpos desnudos, cuerpos de dos personas enamoradas, que se unen para dejar una marca de amor en el otro. Para Paulina y Jacques era más que tener sexo, era estar en plena armonía, era entrar en éxtasis, crear una burbuja a su alrededor, una burbuja de magia, de amor.

(Fragmento de la historia que estoy escribiendo…)

domingo, febrero 06, 2011

Entre fresas y chocolates


Chloé llegaba tarde a casa. Había tenido un largo día en el trabajo, y le apetecía llegar a casa, y estar con Charlie. Deseaba besarlo, comer con él, y quedarse dormida en sus brazos. Chloé había comprado unas fresas, las que tanto les gustaban a los dos. Compró también chocolate, para untarles y aumentar el sabor.

- ¡Bienvenida a casa amor! – Charlie le dio un dulce beso en los labios.

- He comprado fresas amor. ¡Ah!  Y chocolates.

Charlie soltó una pequeña risa, y miró a Chloé - Tú eres mi dulce fresa.

- Y tú eres mi chocolate.

Los dos se besaron, se dejaron llevar, cogieron las fresas, y empezaron a jugar. Charlie le untaba los labios de fresas, y Chloé se los untaba de chocolate. Sus besos mezclaron sabores, olores… Esos si que eran auténticos dulces besos de amor. 

miércoles, febrero 02, 2011

¿Quieres volar?

-          Y sí las personas poseyeran polvos mágicos… ¿Me invitarías a volar contigo?- Chloé estaba girando sus manos al cielo, en esos momentos, era cuando Charlie la veía como una niña, una hermosa criatura que no tenía dueño.
-          Amor, volaríamos por todas las tierras lejanas, visitaríamos los polos, las playas, los desiertos, y nos sacaríamos fotos en cada uno de esos lugares.- Charlie la observaba sentado en una piedra grande. Allí estaba su novia, su futura esposa. Cada día que pasaba, pensaba que esa proposición, esa pregunta, se la tenía que haber dicho antes. Pensó, que quería ser su esposo ya.
-          ¡Quiero volar! ¡Quiero volar contigo amor!- Chloé le besó los labios, y una risa se le escapó de sus labios. - ¿No crees amor, que parecemos de otra época?
-          ¿Qué quieres decir amor?
-          ¡sí! Porque nos queremos casar, queremos estar juntos para siempre, y estos tiempos ¡nadie piensa así! Y mucho menos con nuestra edad. Tenemos 20 años amor. – Chloé seguí girando sobre su eje imaginario.
-          ¡Amor!- Charlie la cogió por la cintura y la alzó, quedando los pies de Chloé colgando, y ella, seguí riendo.- No me compares con esa gente que no sabe lo que es el amor, con esas personas que no se entregan como tú y yo. Amor, Te amo.
-          ¡Amor! ¡Déjame decirte que yo más! – Chloé le besó en los labios, y le mordió el cuello.
-          El cuello no amor….ya sabes lo que pasa ¿no?- Charlie se puso rojo.
-          ¡Descontrólate, y hazme el amor acá mismo!
Pareja única, así son, Chloé y Charlie. 

domingo, enero 30, 2011

Príncipes..



-Hola, soy tu príncipe azul.- El joven la miraba, con un poco de vergüenza de timidez.
- Perdona, pero yo creo que los príncipes azules no se anuncian, simplemente llegan, y te ocupan el corazón, sin apenas darte cuenta.
- Por lo tanto…- El joven no sabía si irse o quedarse escuchando a la bella joven sentada en ese café. Se empezaba a preguntar, porque tenía que haber ido a ese café y no a otro.
- Por lo tanto, tú no eres mi príncipe azul, y yo no soy tu princesa.

viernes, enero 21, 2011

Playa, noche, Luna, y dos enamorados


Playa, noche, Luna, y dos enamorados. Clhoé y Charlie estaban acostados en la arena, sin preocuparse esos granos de arena que se colaban en su ropa, y en sus pantalones. Miraban hacía el cielo, hacía las estrellas. Pero Clhoé no sólo miraba las estrellas, su mirada estaba dirigida más hacía la grande Luna que adornaba la noche. Una esfera grande, redonda y que a su alrededor estaba rodeada con un aro que iluminaba. Charlie desviaba su mirada para verle los ojos verdes de Clhoé; no podía dejar de verla, y le encantaba, le encantaba observarla, intimidarla con la mirada, y sentir como su amor por ella crecía de forma exponencial. Clhoé se daba cuenta que la estaba observando, y sus mejillas se comenzaron a sonrojar, sentía la curiosidad de verle su rostro, y de saber que color tenían sus ojos en ese momento, si estaban brillando como lo hacía la luna que estaba más bella que otras noches. Los labios de Clhoé estaban resecos, y Charlie muy dulcemente le dio un beso en los labios, lento, apasionado, y sin pasar ese límite que los llevaba al descontrol. Se miran y sonríen. Como siempre. Dulces miradas envueltas de dulces besos sabor a chocolate fundido con fresas. Charlie siempre decía que los labios de Clhoé eran como fresas, esas fresas grandes que venden en primavera, pero a diferencia de las personas que sólo las probaban en el tiempo de cosecha, él siempre la tenía, porque era su amada la que le proporcionaba ese placer, el placer de  sus labios rojos como las fresas.

Charlie volvió a concentrarse en el cielo, en las estrellas, en las figuras que formaban las pocas nubes que adornaban el cielo. Ese firmamento, ese espacio, que parece haber sido adornado apropósito.

-          ¿Quieres que te baje una estrella amor?- Le preguntó Charlie a Clhoé.-No. Mejor te subo hasta ellas. – Corrigió de inmediato.

Clhoé lo miró con cara de soñadora, de estar imaginándose él y ella en las estrellas, saltando de estrella en estrella.
-          Amor, vamos a la luna. Es hermosa ¿no crees?  Desde allá podremos ver las estrellas más cerca. Pero estaríamos en la estrella más grande, porque para mi es la madre del cielo, y por lo tanto, madre de las estrellas que ahí conviven con ella.

Entre risas por lo que estaban hablando, entre besos en los labios, entre más historias con imaginación más grande que el espacio que los rodeaba, pasaron una de las mil y una noches que pasarían juntos.

martes, enero 11, 2011

-¿Quieres construir una historia conmigo? ¿Deseas levantarte cada mañana conmigo? ¿Deseas tener discusiones conmigo sin sentido? ¿Deseas que te bese noche y día? ¿Deseas que tengamos una casa, y que la decoremos a tu gusto? ¿Me permites vigilarte el sueño cada noche? ¿Me dejas llevarte el desayuno a la cama los sábados y domingos? ¿Quieres ver películas conmigo? ¿Quieres hacer el amor conmigo todo el día? ¿Quieres que nuestro amor sea para siempre, eternamente? ¿Quieres fotografiar cada instante tuyo y mío? ¿Quieres que viajemos por todo el mundo? ¿Quieres ser la protagonista de la mejor historia de amor jamás contada?.....-  Charlie seguía pensando en las posibles preguntas,  y por supuesto quería una respuesta, pero más que eso, quería esa respuesta, deseaba que ella se diera cuenta de lo que estaba camuflado en todo aquel cuestionario. Él sabía que Clhoé era una chica lista, lo llegaría a resolver.

 -No me lo puedo creer- Los ojos de Clhoé se iluminaron, ella sonrió, y una lágrima se dio a mostrar. – Párame ahora mismo si me estoy equivocando, no me dejes ilusionar amor.- él sabía que ya lo sabía, no se había equivocado, sabía que era una chica lista.

-¿No crees que estamos preparados ya? Tal vez podríamos…si aceptas….si estás pensando lo que de verdad te quiero preguntar….- Charlie deseaba que Clhoé saltara, le plantara un beso en sus labios, y le digiera…

Sí quiero casarme contigo! ¡Quiero, quiero, quiero! dijo Clhoé gritando y llorando de felicidad, por fin se había hecho realidad, se iban a casar. 

sábado, diciembre 25, 2010

Una pequeña historia

Es un nuevo día, un día normal para ella, como todos los días…. Lleva su abrigo color azul, y su bufanda de colores vistosos. Sale de su casa, con prisa, porque llega tarde; pero antes de todo, enciende su reproductor de música, y se pierde en su mundo de historias, de canciones, de versos, y de ritmos pegadizos. Casi sin planearlo y apenas pensarlo, sonó una canción, y en ese momento se congeló el mundo; sus pasos perdieron el ritmo que llevaban, y su corazón hizo un latido con más fuerza. Ahí estaba esa canción Hey there Delilah – Plain White Ts ( I’m a thousand miles away, but girl tonight you look so pretty, yes you do time square cant shine as bright as you )


Siente en ese momento que una lágrima se quiere dar lugar por uno de sus ojos, siente como sus pies quieren retomar el ritmo, pero esta vez más deprisa, quiere correr, y le gustaría correr tanto, tanto… y poder llegar donde está su enamorado, su amor, el dueño de su corazón. Las personas la miran, porque en ese momento va por un semáforo que quiere cambiar a rojo, pero ella corre, con la excusa de querer cruzar antes de que cambie de color, pero en verdad, quiere descargar todo lo que lleva dentro. Una lágrima consigue salir, un suspiro profundo. ( don’t you worry about the distance, I’m right there if you get lonely, give this song another listen, close your eyes, listen to my voice it’s my disguise, I’m by your side ) El viento sopla con fuerza, y la despeina, sus ojos quedan escondidos, disimulados bajo los pelos locos que le esconden el rostro.


Siente por un momento a escuchar esas palabras, de esa canción que cada vez que la escucha es como si le hablara a ella, por su letra, por su verdad… por su historia, que es como de la vida real, y con más exactitud como la vida de ella, que lleva un amor a distancia, y que sueña día a día como será otra vez ese reencuentro.


Cierra los ojos mientras va caminando, escucha la canción, sabe que no es una canción triste, porque dice que él esperará a su amada, como ella espera y su amado la espera a ella. Sabe que através de una canción se puede también sentir a una persona, sabe que él está en cada latido de su corazón, porque vive en él, está ahí, presente en cada célula de su cuerpo. Mira la gente, todo sigue igual, vuelve al mundo, que muchos llaman real, pero sabe, que muy pronto su mundo, su vida, la compartirá toda entera con su mitad, con su amor, con el dueño de su corazón, con el hombre, el hombre que le dedicó esa canción.