Mostrando entradas con la etiqueta Chloé y Charlie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chloé y Charlie. Mostrar todas las entradas

viernes, julio 01, 2011

Soy tuya


Mis besos te enamorarán, mi cuerpo te inspirará y en las noches querrás hacer algún texto de amor. A lo mejor hasta poesía pura, al estilo Pablo Neruda, te salen por las yemas de tus dedos y queden plantadas en la epidermis de mi cuerpo. Puede que las estrellas de la noche se tatúen en mi piel, y que la luna roce mis frutos femeninos y los haga iluminar. Cabalga sobre mi cuerpo, toca toda la curva más debajo de mi espalda. Bésame los labios color carmín, y abraza mi cuerpo. Puedes tocar más debajo de mi pelvis, y susurrar en las partes ocultas frases en una lengua distinta. Te dejo navegar por el mar de mis curvas, por las montañas de mi pecho y por las arterías de mi cuello. Te dejaré sentir con mis mejillas ruborizadas como danza mi corazón y como se mueve inquieto mientras estoy contigo. Líbrame de las pesadillas y de los miedos. Hazme el amor, y hazme olvidar el miedo de la muerte, hazme sentir el momento, el instante de tú y yo. 


Preguntas : Formspring

jueves, junio 09, 2011

Así es Chloé



Tiene una marca que la caracteriza, su sonrisa. Tiene 21 años, pero aún sonríe como una niña, tiene un amor inmenso en su corazón y lo da sin pedir factura a final de mes. Sus labios color a fresa, sabor a melocotón y olor a chocolate me enloquecían y me embriagan como si me tomara un cóctel. Sus brazos son mi mejor refugio, mejor que una habitación con una cama recién echa con sábanas acabas de lavar. Su piel tenía el olor a la mejor colonia que había olido en años, su pelo…es un lienzo delicado, tiene colores caoba envueltos con pequeños rayos dorados que la daban un tono único. Sus ojos azules como el mar, que nunca he visitado, pero que cada vez que los veo me parece estar en la mejor playa. Sus delicadas piernas, sus curvas de nunca acabar, sus delicados dedos que le encantan jugar con mi pelo, sus palabras bonitas, salidas de su corazón, todas estas cosas me enamoraron. Hasta que le dije, que si me dejaba ser su despertador, su acompañante los días de lluvia, los días de sol… Si me dejaba compartir las lágrimas y las sonrisas. Y ahora por eso, somos uno, somos un todo.
Charlie...


Preguntas : Formspring

sábado, mayo 21, 2011

¿Juegas?

-          Lárgate de aquí, ¡no vuelvas más!- Chloé gritaba como nunca lo había hecho.- ¡¿Es esto lo que quieres?! ¿Enamorarme con rosas arrancadas de mi jardín, cortándoles la vida por mí? No seas idiota, porque eso apesta…
Charlie la miraba sonriendo parado al lado de la puerta de la habitación.- No me lo puedo creer Chloé, no me amas. – Charlie dio tres pasos y se sentó al borde de la cama arreglada por sábanas azules.- Me gritas, como nunca lo habías hecho.

-          ¿Acaso nos conocemos? Has entrado en mi casa como un ladrón ¡Y ahora estás en mi cama! – Chloé soltó una carcajada.
-          Pero… ¿Te ríes? ¿Qué es lo que te hace tanta gracia?
-          Mírame bien joven. A una dama no se le puede expiar y conmigo lo tienes grave, estoy casada, ¿lo  vez? – Chloé le mostró a Charlie el anillo, y él se frotó su mano, mano que llevaba un anillo que deslumbraba y por el cuál sentía gran amor. – Y veo que tú también estás casado.
-          Esto toca la realidad.- Charlie la miró con su mirada de ataque.- Ven aquí muñeca, no te resistas a darme lo que quiero de ti. – Se levantó, dio cuatro pasos y se puso al frente de Chloé.
-          No me digas ahora que eres un vampiro y quieres mi sangre.- Chloé saltó a una silla y se alejó otra vez de Charlie, juegos en una habitación pequeña, pero ella sabía como escaparse de él, su alma juguetona estaba en su interior.
-          ¡No saques eso ahora! No soy un vampiro… - Charlie corrió detrás de ella.
-          ¡Basta, basta! Fin de juego. – Chloé sonrío, y Charlie sintió como alumbraba su corazón.- Eres buen actor, hasta me creí que me harías algo escalofriante.
-          ¿Cómo beber tu sangre?- Charlie sonrío y le cogió las manos.- Tus juegos me hacen reír. Pero tendrás que aprender a actuar mejor.
-          Dime lo que querías de mi joven intruso.- Chloé lo miró seriamente, pero con una sonrisa torcida retenida, estaba allí, otra vez había dado vuelta de hoja a la realidad.
-          Quiero un Te amo, y un beso que me robe el aliento Señorita Chloé Loix.

jueves, mayo 05, 2011

Mañanas dulces


Chloé se levantó un poco tambaleando de la cama desecha y con olor a manzana. Manzana que la noche anterior se había camuflado entre pliegues de sábana dobladas después que Charlie la agarrara por la espalda y la hubiera desnudado en un abrir y bajar de pestañas al borde de la cama. Se giró, y ahí estaba él, durmiendo como un ángel, como un pequeño sol. Sintió un poco de nostalgia por dejarlo ahí durmiendo, solo; entre sábanas blancas susurrando una caída libre al pecho de su amado. Pero no lo quería despertar, quería hacer algo antes de ver sus dulces ojos brillar. Salió dando pequeños brincos sobre el suelo frío. El suelo no estaba totalmente desolado, habían unos CD’s tirados por el suelo, algo que le dio rabia al pisar uno de ellos y hacerlo añicos. Un CD’s poco importante a su suerte. El día estaba soleado, pocas nubes y pájaros cantando en lo alto de una montaña. Pájaros que se imaginaba, porque sólo se escuchaban los sonidos de los coches y las voces altas de personas de pisos contiguos. Sacó unas naranjas de la nevera, y se dispuso a exprimirlas. Pensó en que tal vez cuando se casaran necesitarían un exprimidor, porque cada mañana haciendo ejercicio medio dormida no era una buena idea. El sonido de unos pies arrastrándose por el suelo la sobresaltó. Ese olor, ese Buenos días amor, le sonaba como un canto para sus sentidos. Un abrazo inesperado por la espalda, le sacó la primera sonrisa de la mañana.

-          ¡Ya me he acostumbrado a esto amor! – Chloé se giró y le dio un beso en sus labios.
-          Espero que no te canses, porque nos queda toda una vida juntos love. – Charlie la abrazó con fuerza.

miércoles, abril 20, 2011

Salta, ríe y ama.


Y ahí estaba Chloé, dando brincos como una niña pequeña, cómo una dulce princesa. A sus veinte años se mostraba ingenua, pero Charlie sabía que no lo era, que era muy lista y una enamorada de la vida. Esa ternura, era porque necesitaba liberar en cuando en cuando a esa niña que guardaba en su interior. Chloé elevó sus brazos al cielo e hizo un pequeño punto imaginario en el suelo, que le sirvió para girar como una de esas bailarinas de las cajitas musicales que le regalaban de pequeña sus abuelos.  Charlie tenía ante sus ojos a una diosa, a una de esas mágicas criaturas que habían nacido de la naturaleza, con la misma belleza de las flores, y con el mismo olor del más preciado chocolate. Chloé lo miró con esa mirada rebelde que tenía una facilidad enorme para hacer, y le tocó con su mano derecha el su rostro. Charlie reaccionó y la besó con furia, ella en cambio se separó de él, siguió bailando, y se acostó en la fina hierba. Chloé lo miró con ojos de deseo, su mirada sólo podía decir una cosa “Hazme el amor aquí mismo”.

domingo, marzo 20, 2011

Pequeñas aventuras


- Chloé amor, regresa a tu asiento. – Charlie estaba conduciendo más despacio, no quería tener un accidente y mucho menos llevando a Chloé en su coche.
- Dijiste que podía hacer lo que quisiera, estamos en ¡Vacaciones!- Chloé seguía parada recibiendo todo el viento en su cara, disfrutando como sus cabellos se movían al compás del viento, el sonido del viento, de los pájaros…
- Siéntate Chloé, por favor. – Charlie le dio la mano a Chloé, pero ésta no le hizo caso. – Amor mío, siéntate, no quiero que me pongan una multa.
- Se supone que este tipo de coches descapotables es para sentirte un poco más libre, y sentir el viento en la cara.- Refunfuñando Chloé regresó a su asiento y se puso el cinturón. Apoyó sus pies en el salpicadero del coche y sacó su mano derecha por la ventana haciendo movimiento de ondas. Le encantaba sentir deslizarse el viento por sus dedos, sentirse como un alma libre.
- Mucho mejor, así no tendremos problemas.- Charlie aumentó la velocidad, y la canción de Katy Perry  se apoderó del ambiente, Chloé empezó a cantar alto las canciones entonando lo que más podía, Charlie en cambio hacia el gesto con la boca, pero no llegaba a transmitir ningún sonido.
- ¿No escapamos amor? – Chloé le roba un beso rápido a Charlie.
-¿Escaparnos? – Charlie la miró con sus ojos de enamorado. - ¿Dónde quieres ir amor?
- Donde nos lleve esta carretera, donde nos dicte el corazón. Quiero estar toda mi vida contigo mi amor.-  Chloé le giró el mapa que tenía encima del salpicadero.- Cierra los ojos amor.
- No puedo cerrarlos Chloé, estoy conduciendo. – Charlie disminuyó la velocidad.
- Ciérralos….
- No amor. – Chloé le cogió la mano derecha, y le hizo indicar con su dedo índice, sin ver, un sitio del mapa -               ¿El sitio que he señalado es el que se supone que es al que iremos ahora amor?
- Exacto. – Chloé cogió el mapa, y miró la dirección que debían tomar. -¿Te escaparías conmigo amor?
- Sin pensarlo amor. ¿Dónde nos vamos? – Charlie miró la expresión de Chloé, esa mirada de picardía, de aventurera le hizo sonreír.
- Te comenzaré a hacer pequeñas caricias, e iré subiendo el nivel de éstas…. En el momento en que no te puedas controlar, y sientas que no puedas conducir, paras en el primer pueblo o ciudad, y ese será nuestro lugar de vacaciones. – Chloé le besó su cuello muy despacio.
- ¡Te estás aprovechando de mi princesa!
- Quiero que me lleves al cielo, y el cielo así se consigue…
Besos, caricias, y palabras al oído, Chloé le robaba sonrisas y miradas traviesas a Charlie. Siguieron su camino hasta llegar a un pueblo perdido por una montaña, lleno de magia y historia a su alrededor. Pero, fuera el lugar que fuera, ellos dos llevaban magia pegada en la suela de sus zapatos, en cada beso furtivo que se daban. 

domingo, febrero 06, 2011

Entre fresas y chocolates


Chloé llegaba tarde a casa. Había tenido un largo día en el trabajo, y le apetecía llegar a casa, y estar con Charlie. Deseaba besarlo, comer con él, y quedarse dormida en sus brazos. Chloé había comprado unas fresas, las que tanto les gustaban a los dos. Compró también chocolate, para untarles y aumentar el sabor.

- ¡Bienvenida a casa amor! – Charlie le dio un dulce beso en los labios.

- He comprado fresas amor. ¡Ah!  Y chocolates.

Charlie soltó una pequeña risa, y miró a Chloé - Tú eres mi dulce fresa.

- Y tú eres mi chocolate.

Los dos se besaron, se dejaron llevar, cogieron las fresas, y empezaron a jugar. Charlie le untaba los labios de fresas, y Chloé se los untaba de chocolate. Sus besos mezclaron sabores, olores… Esos si que eran auténticos dulces besos de amor. 

miércoles, febrero 02, 2011

¿Quieres volar?

-          Y sí las personas poseyeran polvos mágicos… ¿Me invitarías a volar contigo?- Chloé estaba girando sus manos al cielo, en esos momentos, era cuando Charlie la veía como una niña, una hermosa criatura que no tenía dueño.
-          Amor, volaríamos por todas las tierras lejanas, visitaríamos los polos, las playas, los desiertos, y nos sacaríamos fotos en cada uno de esos lugares.- Charlie la observaba sentado en una piedra grande. Allí estaba su novia, su futura esposa. Cada día que pasaba, pensaba que esa proposición, esa pregunta, se la tenía que haber dicho antes. Pensó, que quería ser su esposo ya.
-          ¡Quiero volar! ¡Quiero volar contigo amor!- Chloé le besó los labios, y una risa se le escapó de sus labios. - ¿No crees amor, que parecemos de otra época?
-          ¿Qué quieres decir amor?
-          ¡sí! Porque nos queremos casar, queremos estar juntos para siempre, y estos tiempos ¡nadie piensa así! Y mucho menos con nuestra edad. Tenemos 20 años amor. – Chloé seguí girando sobre su eje imaginario.
-          ¡Amor!- Charlie la cogió por la cintura y la alzó, quedando los pies de Chloé colgando, y ella, seguí riendo.- No me compares con esa gente que no sabe lo que es el amor, con esas personas que no se entregan como tú y yo. Amor, Te amo.
-          ¡Amor! ¡Déjame decirte que yo más! – Chloé le besó en los labios, y le mordió el cuello.
-          El cuello no amor….ya sabes lo que pasa ¿no?- Charlie se puso rojo.
-          ¡Descontrólate, y hazme el amor acá mismo!
Pareja única, así son, Chloé y Charlie. 

viernes, enero 21, 2011

Playa, noche, Luna, y dos enamorados


Playa, noche, Luna, y dos enamorados. Clhoé y Charlie estaban acostados en la arena, sin preocuparse esos granos de arena que se colaban en su ropa, y en sus pantalones. Miraban hacía el cielo, hacía las estrellas. Pero Clhoé no sólo miraba las estrellas, su mirada estaba dirigida más hacía la grande Luna que adornaba la noche. Una esfera grande, redonda y que a su alrededor estaba rodeada con un aro que iluminaba. Charlie desviaba su mirada para verle los ojos verdes de Clhoé; no podía dejar de verla, y le encantaba, le encantaba observarla, intimidarla con la mirada, y sentir como su amor por ella crecía de forma exponencial. Clhoé se daba cuenta que la estaba observando, y sus mejillas se comenzaron a sonrojar, sentía la curiosidad de verle su rostro, y de saber que color tenían sus ojos en ese momento, si estaban brillando como lo hacía la luna que estaba más bella que otras noches. Los labios de Clhoé estaban resecos, y Charlie muy dulcemente le dio un beso en los labios, lento, apasionado, y sin pasar ese límite que los llevaba al descontrol. Se miran y sonríen. Como siempre. Dulces miradas envueltas de dulces besos sabor a chocolate fundido con fresas. Charlie siempre decía que los labios de Clhoé eran como fresas, esas fresas grandes que venden en primavera, pero a diferencia de las personas que sólo las probaban en el tiempo de cosecha, él siempre la tenía, porque era su amada la que le proporcionaba ese placer, el placer de  sus labios rojos como las fresas.

Charlie volvió a concentrarse en el cielo, en las estrellas, en las figuras que formaban las pocas nubes que adornaban el cielo. Ese firmamento, ese espacio, que parece haber sido adornado apropósito.

-          ¿Quieres que te baje una estrella amor?- Le preguntó Charlie a Clhoé.-No. Mejor te subo hasta ellas. – Corrigió de inmediato.

Clhoé lo miró con cara de soñadora, de estar imaginándose él y ella en las estrellas, saltando de estrella en estrella.
-          Amor, vamos a la luna. Es hermosa ¿no crees?  Desde allá podremos ver las estrellas más cerca. Pero estaríamos en la estrella más grande, porque para mi es la madre del cielo, y por lo tanto, madre de las estrellas que ahí conviven con ella.

Entre risas por lo que estaban hablando, entre besos en los labios, entre más historias con imaginación más grande que el espacio que los rodeaba, pasaron una de las mil y una noches que pasarían juntos.

martes, enero 11, 2011

-¿Quieres construir una historia conmigo? ¿Deseas levantarte cada mañana conmigo? ¿Deseas tener discusiones conmigo sin sentido? ¿Deseas que te bese noche y día? ¿Deseas que tengamos una casa, y que la decoremos a tu gusto? ¿Me permites vigilarte el sueño cada noche? ¿Me dejas llevarte el desayuno a la cama los sábados y domingos? ¿Quieres ver películas conmigo? ¿Quieres hacer el amor conmigo todo el día? ¿Quieres que nuestro amor sea para siempre, eternamente? ¿Quieres fotografiar cada instante tuyo y mío? ¿Quieres que viajemos por todo el mundo? ¿Quieres ser la protagonista de la mejor historia de amor jamás contada?.....-  Charlie seguía pensando en las posibles preguntas,  y por supuesto quería una respuesta, pero más que eso, quería esa respuesta, deseaba que ella se diera cuenta de lo que estaba camuflado en todo aquel cuestionario. Él sabía que Clhoé era una chica lista, lo llegaría a resolver.

 -No me lo puedo creer- Los ojos de Clhoé se iluminaron, ella sonrió, y una lágrima se dio a mostrar. – Párame ahora mismo si me estoy equivocando, no me dejes ilusionar amor.- él sabía que ya lo sabía, no se había equivocado, sabía que era una chica lista.

-¿No crees que estamos preparados ya? Tal vez podríamos…si aceptas….si estás pensando lo que de verdad te quiero preguntar….- Charlie deseaba que Clhoé saltara, le plantara un beso en sus labios, y le digiera…

Sí quiero casarme contigo! ¡Quiero, quiero, quiero! dijo Clhoé gritando y llorando de felicidad, por fin se había hecho realidad, se iban a casar. 

sábado, diciembre 04, 2010

-Cierra los ojos…. Ahora, ábrelos. ¿Te gusta?- Le preguntó Charlie. – Charlie había llevado a Clhoé hasta el aeropuerto engañada, diciéndole que irían a un lugar de fin de semana, a una montaña cerca de la ciudad.
- ¿Los puedo abrir amor, seguro? – Clhoé estaba nerviosa o más bien… emocionada.
- Que sí, amor…. Ábrelos. – Charlie le dio un beso en el cuello.
A la primera vista Clhoé no sabía muy bien que ver, había paneles de información sobre vuelos que salían a las 4pm y eran las 3pm, no sabía cual de todos esos países iban a pisar, a visitar….- No entiendo, ¿que hacemos aquí? ¿Nos vamos de viaje?
- Em… sí amor, sí nos vamos de viaje. Pero me tienes que decir a dónde.
Clhoé estaba atónita mirando todos esos países, todos esos lugares maravillosos que hay en el planeta. Pensó que sería mejor elegir un país que fuera romántico, para así disfrutarlo al 100%. Pero al mismo tiempo pensaba en que conocer si… irían a conocer, pero sabía muy bien que tanto Charlie como ella eran demasiado apasionados, y terminarían pasándose encerrados en la habitación del hotel consumiendo su amor, por lo menos un día entero de los que estarían en aquel lugar todavía sin nombrar. Así que… comenzó a razonar en un lugar pequeño, y que se pudiera conocer en poco tiempo. Todos eran grandes países, grandes ciudades con nombres que siempre se llevaban en la camiseta de I love…
- ¡A una Isla! – Gritó con todas sus fuerzas Clhoé a imaginarse ellos dos en una isla, con el mar, el sol…Y en la noche a la luz de la luna hacer el amor en la playa…
- ¿Estás segura amor? No quieres ir de Shopping, conocer museos, mirar un montón de gente por las calles a reventar de las grandes ciudades…- Se comenzó a reír Charlie, sabía bien lo que escogería su amada, porque el también deseaba ir a una Isla, de hecho en ese momento le muestra dos tiquetes de avión para las Islas Margarita.
Esa compenetración, ese don de saber siempre lo que Clhoé quería, lo que le hacía más ilusión, casi…como leerle los pensamientos, era lo mejor de ellos dos. Eran el uno para el otro, sin dudarlo. Sus labios después de saber adonde iban les entraron sed de repente, y con un beso, dieron la bienvenida al mejor viaje de sus vidas.

domingo, noviembre 28, 2010

- Bésame – las manos de Chloé buscaban la cara de Charlie. Ese juego que siempre tenían, de miradas enamoradas, de miradas con ese fuego característico del amor.
- ¿Y si no te beso?- Charlie comienza a reír de una manera disimulada, con gracia, con sentido de humor.
Chloé calló y estuvo en silencio un momento. Se imaginó como sería vivir sin sus besos, no volver a rozar sus labios…
- Bésame, así...- Chloé sabía que se reiría, que era algo muy cursi, pero era algo que deseaba decir, ella simplemente era romántica.
- Así…- Charlie puso sus brazos alrededor de la cintura de Chloé.
- Así podré volar, volar con las nubes grandes… nubes de algodón.

jueves, noviembre 25, 2010

h
Olor a chocolate fundido, a fresas bañadas en aquel delicioso manjar. Olores a flores salvajes, con diferentes colores y texturas. Una habitación decorada con multitud de velas de olor a lavanda, canela, melocotón…
Un espacio muy romántico para consumir su amor. La música de fondo, relajaba sus cuerpos. Miradas que insinuaban el futuro cercano. Charlie mira a Chloé con su mirada más erótica, tenía una mano en su sexo y con la otra mano llamaba a Chloé. Chloé estaba parada en la puerta sin creer lo que venían sus ojos, no podría ser que le hubieran preparado algo así, eso sólo pasaba en las películas muy románticas, con las que ella siempre lloraba. Charlie con una voz dulce la invita a pasar, se da cuenta que va muy rápido, y por un momento siente un calor en sus mejillas, sabe que se ha ruborizado…
Chloé estaba allí todavía como petrificada en la puerta; sabía que quería ir corriendo donde estaba Charlie, y hacerle el amor con tanta pasión y locura mezcladas… pero a la vez se frenaba, tampoco quería ir tan rápido. En ese momento, los dos se dieron cuenta que su respiración comenzaba a ir más deprisa, y que sus frentes estaban con pequeñas gotas de sudor, sus manos estaban con un color rojo, y sus lenguas no dejaban de humedecer sus labios.
Charlie envió su mirada al suelo, estaba excitado, quería hacerle el amor a Chloé, ya habían pasado tiempo juntos, y con cada beso se perdían uno en el otro y siempre tenían ganas de continuar. Chloé sabia que si ella no daba el primer paso no pasaría nada, por ello, se acercó a Charlie lo miró a los ojos y le besó en los labios.
- Hazlo…- le susurró, y con un beso, lo envolvió.
Las manos de Charlie comenzaron su recorrido, primero la cara de Chloé, luego sus labios, luego se perdieron en un beso… siguió hasta su pecho y sus caderas. Chloé cerraba sus ojos para sentir las cosas con más intensidad, con más profundidad. Los dos envueltos de una magia inexplicable, y insuperable. Abrazos, besos, roces, miradas de complicidad… Chloé sentía ese fuego en su interior. Bocanadas de aire tomaba, y las soltaba con sonidos nuevos para sus oídos. Sus cuerpos estaban entrelazados, viviendo su amor, sintiéndose en su interior. Chloé sentía como si hubieran abandonado el planeta Tierra por un momento, que sólo existían ellos dos.

lunes, noviembre 01, 2010

Estaba ahí mirándola, con una mirada intensa, sin despegar sus ojos de su cara, la miraba como si le quisiera decir tantas cosas pero no le decía nada, y ella no hacia más que temblar sentada en ese cómodo sofá.

- ¿Por qué me miras así amor? ¿Por qué no dejas de mirarme?- preguntó ella algo impaciente.
- No te miro, te contemplo… - Sus ojos la volvieron a recorrer de arriba para abajo, y con la punta de su lengua se tocó sus labios.
Laurent pensó que estaba muy guapo así, y que ese gesto que había hecho con su lengua lo hacía parecer muy provocativo y sexy. Laurent estaba muy enamorada, y sentía una fuerte atracción hacía su amor, su novio, pero se preguntaba que era lo que había visto él en ella, cuales eran las cosas que a él le gustaban de ella…
- ¿Que te gusta de mí amor? – Laurent bajó su vista al suelo, sentía como sus mejillas iban cogiendo un color rojo, y que su mirada comenzaba a brillar con fuerza.
Charlie quería decirle tantas cosas, quería decirle que antes de conocerla ya se la había imaginado en sueños, antes que la hubiera besado ya la había besado en sueños, antes de haberle pedido que fuera su novia ya se lo había pedido en sueños, antes de que salieran cogidos de la mano en una noche estrellada ya lo habían hecho en sus sueños… Quería decirle tantísimas cosas que sólo le salieron palabras de su corazón…
- Amor, de ti me gusta todo, me gusta el aire que respiras, me gusta cuando sonríes y tus ojos se iluminan, me gusta cuando me dices Te Amo y sellas lo que haz dicho con un beso, me gusta cuando me levantas en la mañana y me dices Buenos días amor, me gusta cuando me llamas y me dices “sólo te quería decir que Te Amo”, me gusta cuando te pones celosa porque sé que te importo y me quieres sólo para ti, me gusta cuando te pintas tus labios, y luego te los tocas para quitar lo que sobra del pintalabios, me gusta cuando miras las estrellas y me haces caso cuando te digo que las cuentes, me gusta cuando escribes y describes lo que sientes…Me gusta todo de ti, ¿crees que esto por ahora es suficiente? Tendremos toda una vida para que yo te siga diciendo lo que me gusta de ti, y lo que me hace enamorarme cada día más de ti amor.
Laurent lo miró con su mirada más dulce y romántica que tenía, se sentía muy afortunada de poder tener a una persona tan especial a su lado, que la cuidara, y que la amara tanto como él, quería estar siempre a su lado y no separarse jamás de su lado. Tenía la necesidad de besar sus labios, de abrazarlo y poder sentir su dulce aroma del perfume que llevaba…
-Te amo- Laurent le tocó la boca con la yema de sus dedos, y le besó lentamente y apasionadamente su boca.
- Eres todo para mí amor. – Charlie le correspondió su beso con gran intensidad, y los dos se perdieron entre besos, caricias y palabras bonitas…