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sábado, junio 11, 2011

Call me again...


Pensó en llamarlo y decirle lo que sentía. Pensó en correr sin rumbo, sólo con su instinto interno, ese instinto que le daba la orden a sus pies de correr en una dirección, su casa. Pensó en gritar desde lo más alto de una montaña, pero no sabía muy bien como llegar hasta allá. Pensó en dejarle un mensaje cada mañana en su portal, y con un beso dejar la marca de identidad. Rociar las cartas de su buzón con colonia de olor a tardes de verano, para que así la tuviera presente. Paulina seguía parada ahí, entre la realidad y la ficción. Nadando entre recuerdos, entre trozos de dolor y unas ganas inmensas de tenerlo en sus brazos. Prefería vivir en una ficción creada por recuerdos pasados. Prefería pensar que se había ido a otro planeta tal vez, pero que no le había dicho nunca ese adiós, ese adiós para siempre que le había roto su trozo de corazón. Sus labios aún pintados con un rojo pasión, esperando ese listos, fuera ya… pero no, no cruzó la línea, no dejó besos en cartas, no sacó su perfume a pasear y sus cuerdas bucales no salieron a recibir el aire de la mañana. 




Preguntas : Formspring


lunes, mayo 09, 2011

Y ahora, Paulina no respondía.


Y ahora, Paulina no respondía. El aire le faltaba y las ganas de llorar no las podía contener. Ya había acabado el peor día de su vida con diferencias, había sido el día en que su corazón había quedado empeñado en cualquier lugar de mala muerte, su corazón se había ido, a emborracharse y a olvidarse lo que era sentir dolor. Sus ojos estaban hinchados, sus mejillas rojas, y su frente tenía dilatada una vena por la fuerza que hacía al llorar. Sus manos temblaban, como trozos de papel, no blanco, reciclado. Nunca nadie la había hecho ilusionar, nunca nadie la había hecho levantarse del suelo con un beso. Palabras, eso había sido. Palabras que se había llevado el fuerte viento de la primavera, huellas en la arena que habían sido borradas. Como una piedra en forma de corazón camuflada entre lodo. Ahora ella prometía no volverse a enamorar, y no perdonarle jamás. Pero aunque sabía que su corazón por más que se ajuntaran las piezas que lo formaban nunca volvería a estar completo, sabía, que la promesa de no enamorarse más, era una simple palabra, que al fin y al cabo, también se la lleva el viento.

domingo, febrero 20, 2011

¿Y por qué no lees mi boca?

- ¿Y por qué no lees mi boca? – Jacques comenzó a besar a Paulina de una forma salvaje, la desnudaba con la mirada, ya tenía esa facilidad. Paulina lo continuó besando, se dejó llevar. Sentía todo su cuerpo caliente, y su corazón que se quería salir de su pecho. Con los ojos cerrados, y con la ayuda de sus manos, Paulina comenzó a buscar algún sitio donde acostarse, donde apoyarse. Con el sillón tropezó, y cayó de espaldas. Jacques se puso encima de ella, y le besó su abdomen, su pecho… le quitó la blusa suavemente . Ella comenzó a sentir el sexo excitado de Jacques, y eso la ponía más excitada aún. Ella gemía, y se movía, aún sin ningún contacto, pero era porque sus cinco sentidos se estaban activando. “Jacques te amo, te deseo…” Se lo repetía en su mente, como si fuera una canción. Sus emociones estaban en posición de alarma. Cualquier rozamiento de sus cuerpos los excitaba a los dos, cualquier mirada, era para aumentar la pasión. Al poco tiempo, y casi sin notarlo, estaban completamente desnudos, y con sus miradas se encontraban en el mar de sus ojos. Jacques excitado, y Paulina absorbiendo bocados de pasión que abundaba en el ambiente. Increíble la magia de dos cuerpos desnudos, cuerpos de dos personas enamoradas, que se unen para dejar una marca de amor en el otro. Para Paulina y Jacques era más que tener sexo, era estar en plena armonía, era entrar en éxtasis, crear una burbuja a su alrededor, una burbuja de magia, de amor.

(Fragmento de la historia que estoy escribiendo…)