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miércoles, octubre 19, 2011

Pronto saldrás




Se preguntaba por qué la tenían desde el momento de su nacimiento encerrada en lo alto de la torre, por qué nadie se manifestaba antes ella como sus padres o alguien con un cierto parentesco de genes.
Todos los años anteriores se había conformado con existir día tras día y entreteniéndose buscando y explotando al límite de las cosas que podía hacer, pero más no preocupándose por cómo salir de allí. Pero algo que no podía ocultar eran sus ganas por conocer el mundo cómo era, con su luz, con sus olores y ver todos los animales que había.
-          Señorita, tal vez le convenga arrimarse a la puerta.- Susurró Libertad con una voz ronca.
-          ¿A qué se refiere Libertad?
-          Le tengo que contar algo señorita…- Libertad dejó caer lentamente el tono de su voz hasta convertirla en pequeños soplos de aire que salían casi sin querer formar palabras expuestas a las ondas sonoras.- Comenzará su entrenamiento señorita.
Violeta quedó anonadada, sus piernas se debilitaron casi al instante y quedó expuesta al frío suelto. Sus piernas estaban expuestas al resquebrajado suelo y se vio rodeada de pequeños ratoncitos que se posaban en sus delgadas piernas.
-          ¿Qué has dicho Libertad?- Violeta cogió aire y se cogió las piernas con las dos manos, tratando de parar el temblor de éstas.
-          Que comienza su entrenamiento señorita, el encierro poco va a acabar – Un silencio se impuso de repente, pero siguió con una voz desquebrajada- Será un entrenamiento largo, pero poco a poco lo lograremos.
-          ¿A qué se debe esto? Necesito explicaciones, tengo muchas preguntas.
-          Habrá tiempo para todo, sólo tiene que saber que esta decisión es porque pronto cumplirás la mayoría de edad.
-          Según las líneas trazadas en mi pared son 18 años los que cumpliré…
-          Así es señorita, veo que las matemáticas las pude transmitir bien a través de este muro que nos separa- Libertad puso su mano completamente en la puerta de madera – Mañana vendré otra vez 



Preguntas :
 Formspring


jueves, julio 28, 2011

Vivir en un mundo de oscuridad



Apenas podía distinguir la noche del día. Tan sólo se basaba con el ruido que escuchara. Sabía que eran las seis de la tarde, cuando empezaban a tocar las trompetas al unísono. También podía contar las 5 comidas diarias que le daban al día, de las cuáles sólo se comía 2. No conseguía tener una dieta equilibrada, ni beber vino en lugar de agua. Su paladar, sus ojos, sus gustos, sus defensas…todo, absolutamente todo era distingo al de cualquier humano, o por lo menos a los humanos que eran tolerantes al sol porque sus epidermis eran fuertes y formaban una capa protectora contra los rayos ultravioletas. 

Aunque ella había ampliado su capacidad de la vista, oído y olfato. Sus ojos estaban acostumbrados a ver de noche como si hubiera luz, a ver todo a oscuras. Podía distinguir si se esforzaba mucho hasta los colores. Los olores también los distinguía aunque algunos se salían de los habituales. Su oído cada vez se fortalecía y evolucionaba más. Inventaba instrumentos con tenedores, cucharas… le encantaba mezclar sonidos y hacer sonar muy alto todo. Hablar, habla poco. Será porque con muy pocas personas a hablado a lo largo de su vida, será que no sabe aún que significa estar viva ni tener relaciones sociales.

Preguntas : Formspring


jueves, mayo 19, 2011

Susurros


                  -      Lo siento, no puedes salir.

-          ¿Pero de qué hablas?- Violeta se dejó caer al suelo, soltando un largo suspiro. Su vestido color caoba escondió sus blancos pies. Estaba allí encerrada y no podría salir. – Por favor, te lo pido Libertad, haría lo que fuera por salir de acá. – Sus ojos le dolían, pero no sabía muy bien que era llorar, por lo tanto ninguna lágrima asomó por sus ojos violetas.

       La tarde cayó, y no se volvió a escuchar ningún ruido procedente del exterior. Ella estaba entre sábanas que se burlaban de su desgracia, entre paredes que hablaban a sus espaldas. "Tengo que salir de aquí"  pensó. Pero no sabía las consecuencias que tenía al estar tantos años sin estar expuesta al sol. Su piel era tan fina y delicada como la seda y tan blanca y fría como un copo de nieve. Su voz entrecortada por el frío de sus entrañas comenzó a cantar, cantándole a Libertad, siempre lo hacía. A libertad le encantaba el sonido dulce del timbre de su voz. Pero esta vez no estaba ella, no había nadie excepto las traviesas ratas que se comían las sobras de su comida. 

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Quiero dar las gracias a Biblioteca romance por esta maravillosa plantilla que ha hecho para mi blog. ¡Muchísimas gracias!.




martes, mayo 17, 2011

Violeta


Violeta dormía en una habitación blanca sin ventanas, apenas tenía el poco aire que entraba por debajo de la puerta. No salía, no veía el sol, sólo sonreía a un rincón de su habitación. Tocaba canciones con un tenedor haciéndolo sonar en un tazón. Su cabello era del color del oro y sus ojos para hacer honor a su nombre eran de un color violeta. Nadie sabía por qué era diferente, nadie sabía por qué no salía ni por qué su habitación no tenía ventanas. Desde pequeña le tenía miedo a las personas y los animales eran su única compañía. Como niña salvaje vivía, pero en verdad era muy dulce. Los días pasaban y ella cambiaba. Ya era mayor, tenía otras curiosidades. Sus vestidos largos y sus corsés, ya salían de su armario. Daba el paso de niña a mujer. Ya le preocupaba no tener luz, porque creía vivir en un infierno. Nadie le ponía cuidado, ya por loca la daban, nadie la escuchaba, cuando ella en un ahogo gritaba. ¿Por qué no la sacaban si ella había gritado basta?

-          No grites más mi niña, de aquí no saldrás.- Su voz le sonó conocida, era ella… la misma que había estado a su lado durante los dieciocho años de vida, la misma que la bañaba, que la vestía.
-          Libertad, ¿estás ahí?