sábado, noviembre 13, 2010

Uñas azules, tacones de aguja.

Tú mujer que no le temes a nada,

Que caminas por las calles con decisión,

Con una mirada de seguridad,

Y una voz que no muestra debilidad.


Cabellos sueltos, melena al viento,

Movimientos armónicos, al son del viento.

Levanta tus manos, y di que eres capaz.

¿Pero que digo? Eso lo sabes muy bien ya.


Miras a la gente de arriba a bajo,

¿Sólo porque llevas tacones crees que eres superior?

Fumas, y bebes alcohol.

Dichosos métodos que usas para llamar la atención.


Vivir la vida sanamente no es lo tuyo,

Te gustan las emociones fuertes,

¿Pero y acaso siempre será así?

¿Seguirás teniendo tu pelo color rojo?

¿Seguirás mirando la gente de reojo?


viernes, noviembre 12, 2010

Hace frío, y ella está esperando el autobús. El viento le hace mover el cabello de su sitio, y va quitándole la forma perfecta que tenía, ella se siente idiota, no le gusta cuando el viento le da de cara y le descompone su peinado le saca de los nervios ese hecho.

A visualizar con dificultad a lo lejos el autobús, pone la mano en alto, para que se detenga. Se sube, marca el ticket, y se sienta… Pero antes de todo esto, observa las personas del interior del bus. Karen es una persona muy observadora, le encanta analizar a la gente, y fijarse en los pequeños detalles. Al sentarse fija su mirada en las calles que el autobús va pasando sigilosamente, y se fija en las cantidades de parejas cogidas de las manos que pasan por el andén de las calles. Parejas felices, parejas besándose, parejas que estaban juntas… Sin que ella se diera cuenta, puso una mano encima de la otra, y entrelazó sus dedos, como si alguien le cogiera su mano. Al darse cuenta del gesto que acababa de hacer, se puso triste, lo extrañaba, extrañaba a su amor, amor que por ahora era un amor a distancia. Miles de recuerdos le invadieron su mente; como cuando iban en autobús y ella se quedaba dormida en su hombro, o al revés, cuando se cogían de las manos, y ella le daba besos en el cuello y él se ponía nervioso… Como cuando se besaban sin importar cuantos ojos tenían encima, como cuando iban a cargar la tarjeta del autobús, los lugares que habían conocidos, las risas que compartían en el trayecto a casa, las miradas en silencio que se daban…. Sus ojos se fueron llenando de lágrimas, y sus manos deshicieron lo que habían echo, no pudo volver a mirar por la ventana, creó una manta y cegó todo eso que no quería ver… Parejas felices. Todo el mundo podía estar con la persona que amaba y… ¿Por qué ella no podía estar todavía con su amor?