
Le decían que siempre que se cerraba una puerta una ventana se abría, y esa mañana ella se levantó y quiso darle un empujón a la vida. Se levantó de un salto de la cama, y abrió de golpe la ventana, y con la luz sus ojos cerraron, quedando deslumbrados por la intensidad de la luminosidad del sol. Las cosas se ven bien o mal, dependiendo del estado de ánimo del cuál estés, y ese día ella se bañó con positivismo y todo lo veía bien. Sus ojos veían más allá del negro que antes lo adornaba todo. Su ropa ya no estaba manchada por un manto negro, sinó que estaba llena de color.